El "olor a viejo" existe y tiene base científica, pero los estudios revelan sorpresas: no es tan desagradable como creemos ni afecta a todos por igual.
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El llamado “olor a viejo” existe y tiene base bioquímica: se debe principalmente al 2-nonenal, un aldehído producido por la oxidación de ácidos grasos en la piel que aumenta a partir de los 40 años. Los japoneses lo llaman kareishū y han desarrollado toda una industria alrededor. La evidencia científica confirma que este olor es real y distinguible, pero los estudios también revelan una sorpresa: no es más desagradable que el olor corporal de los jóvenes —de hecho, se percibe como menos intenso. La variabilidad individual es enorme: la mitad de las personas mayores de 60 apenas lo producen. En cuanto a prevención, los antioxidantes tópicos y orales tienen plausibilidad biológica pero escasa evidencia clínica sólida; los jabones de tanino de caqui son populares en Japón, aunque su eficacia está documentada principalmente por los propios fabricantes. Conclusión: el “olor a viejo” es una variación natural del envejecimiento, no un estigma ni una condición que requiera tratamiento obligatorio.


El olor que nadie quiere nombrar

En Japón existe una palabra para algo que en Occidente preferimos no mencionar: kareishū (加齢臭), literalmente “olor del envejecimiento”. Es ese aroma sutil pero característico que a veces percibimos en residencias de ancianos, en la casa de los abuelos o —seamos honestos— en nosotros mismos a partir de cierta edad. Un olor que la cortesía social ha convertido en tabú, pero que la ciencia ha decidido estudiar con rigor de laboratorio.

Lo fascinante es que cuando los investigadores se pusieron a analizar este fenómeno, descubrieron algo que desafía nuestros prejuicios: el olor de las personas mayores no es especialmente desagradable. Es simplemente diferente. Y quizás el verdadero problema no sea el olor en sí, sino el estigma cultural que hemos construido alrededor del envejecimiento.

¿Qué dice realmente la ciencia? Hay más investigación de la que cabría esperar, y las conclusiones son más matizadas —y más tranquilizadoras— de lo que sugiere el marketing de productos anti-olor.


El culpable tiene nombre: 2-nonenal

En el año 2001, un equipo japonés liderado por Shinichiro Haze publicó un estudio que cambió nuestra comprensión del olor corporal y el envejecimiento. Utilizando cromatografía de gases y espectrometría de masas, analizaron el olor corporal de personas entre 26 y 75 años. Entre docenas de compuestos volátiles, encontraron uno que aparecía exclusivamente en personas de 40 años o más: el 2-nonenal.

Este aldehído insaturado tiene un olor característico descrito como “graso” o “herbáceo”, similar al del papel viejo o la cerveza pasada. No es que los jóvenes no lo produzcan en absoluto, sino que las concentraciones son indetectables hasta la cuarta década de vida.

El mecanismo: cuando la piel se oxida

El 2-nonenal no se segrega directamente. Es un producto de degradación oxidativa de los ácidos grasos omega-7 presentes en el sebo cutáneo. El proceso funciona así:

  1. Con la edad, aumenta la concentración de ácidos grasos omega-7 insaturados en la superficie de la piel (hasta seis veces más que en personas jóvenes).
  2. También aumentan los peróxidos lipídicos, que actúan como iniciadores de reacciones oxidativas en cadena.
  3. Cuando estos ácidos grasos se oxidan al contacto con el aire, se generan aldehídos volátiles, entre ellos el 2-nonenal.

El proceso es exactamente el mismo que hace que el aceite se vuelva rancio o que la cerveza adquiera un sabor a cartón con el tiempo. No es casualidad: el 2-nonenal es el enemigo número uno de los cerveceros que buscan prolongar la vida útil de sus productos.

¿Por qué aumenta con la edad?

La respuesta corta es que no lo sabemos con certeza. Se han propuesto varios mecanismos:

  • Disminución de las defensas antioxidantes cutáneas: con la edad, la piel produce menos antioxidantes endógenos capaces de neutralizar los radicales libres que inician la peroxidación.
  • Cambios hormonales: las fluctuaciones en estrógenos y testosterona alteran la composición y actividad de las glándulas sebáceas.
  • Mayor recambio celular lento: la piel envejecida elimina más lentamente las células y productos de desecho.

La evidencia: ¿qué dicen los estudios?

El estudio fundacional (Haze, 2001)

El trabajo de Haze y colaboradores, publicado en el Journal of Investigative Dermatology, estableció las bases. Participantes de diferentes edades vistieron camisetas diseñadas para absorber olores durante tres noches. El análisis reveló correlaciones claras entre edad, concentración de ácidos grasos omega-7, peróxidos lipídicos y niveles de 2-nonenal.

Limitación importante: el estudio incluyó solo 22 participantes. Aunque sus hallazgos han sido consistentes con investigaciones posteriores, la muestra era pequeña.

El experimento de percepción (Mitro, 2012)

Un estudio del Monell Chemical Senses Center publicado en PLOS ONE dio un giro inesperado a la narrativa. Los investigadores recogieron muestras de olor corporal de tres grupos de edad (20-30, 45-55 y 75-95 años) y pidieron a 41 voluntarios jóvenes que las evaluaran.

Los resultados desafiaron las expectativas:

  • Los participantes podían distinguir el olor de las personas mayores del de los otros grupos, confirmando que existe una señal olfativa característica.
  • Sin embargo, el olor de los mayores se calificó como menos intenso y menos desagradable que el de jóvenes y adultos de mediana edad.
  • La capacidad de distinguir entre jóvenes y mediana edad era mucho más pobre.

El investigador principal, Johan Lundström, concluyó que la percepción negativa del “olor a viejo” puede ser en gran medida un estigma social, no una característica intrínseca del olor.

La variabilidad individual

Un hallazgo crucial del estudio de Haze: no todas las personas mayores producen 2-nonenal en cantidades detectables. De los participantes mayores de 60 años, aproximadamente la mitad tenían niveles tan bajos que ni siquiera el espectrómetro de masas los detectaba con claridad. Los niveles de ácidos grasos omega-7 seguían la misma pauta de variabilidad.

Esto sugiere que el “olor a viejo” no es un destino inevitable del envejecimiento, sino que depende de factores individuales aún no completamente caracterizados —probablemente genéticos, metabólicos y relacionados con el estilo de vida.


Prevención e intervenciones: ¿qué funciona?

Aquí es donde la ciencia se vuelve más especulativa y el marketing más agresivo. Japón ha desarrollado toda una industria de productos anti-kareishū: jabones, desodorantes, suplementos e incluso infusiones. ¿Qué dice la evidencia sobre estas intervenciones?

Antioxidantes: plausibilidad biológica, evidencia clínica limitada

Dado que el 2-nonenal se genera por oxidación, tiene sentido bioquímico que los antioxidantes pudieran reducir su producción. La ergotioneína, un aminoácido antioxidante presente en setas, ha generado interés particular.

Un ensayo clínico aleatorizado de 2024 con 80 mujeres que tomaron 25 mg diarios de ergotioneína durante 12 semanas mostró mejoras en hidratación cutánea y algunos marcadores de envejecimiento de la piel. Otro ensayo de 2025 (preprint) con 66 mujeres durante 8 semanas encontró mejoras en elasticidad y reducción de manchas.

Pero atención: ninguno de estos estudios midió directamente los niveles de 2-nonenal o el olor corporal. Asumen que mejorar la defensa antioxidante de la piel debería reducir la peroxidación lipídica, pero no lo demuestran para este outcome específico. Además, varios están financiados por fabricantes de suplementos de ergotioneína.

Jabones con tanino de caqui (persimón)

El tanino de caqui (kaki tannin) es el ingrediente estrella de los productos anti-kareishū en Japón. Las proantocianidinas del caqui tienen capacidad demostrada para unirse a aldehídos y neutralizar olores.

Varios fabricantes afirman que sus jabones eliminan el 97% del 2-nonenal, frente al 35% de los jabones convencionales. Sin embargo, estos datos provienen casi exclusivamente de estudios realizados o patrocinados por los propios fabricantes. No he encontrado ensayos independientes publicados en revistas revisadas por pares que confirmen específicamente la eficacia contra el 2-nonenal corporal.

Esto no significa que no funcionen —los taninos tienen propiedades astringentes y quelantes bien documentadas—, pero la evidencia no alcanza el estándar que exigiríamos para una intervención médica.

Medidas generales

Las recomendaciones basadas en el mecanismo bioquímico (no en ensayos clínicos específicos) incluyen:

  • Higiene regular para eliminar el sebo oxidado de la superficie cutánea.
  • Ropa de fibras naturales que facilite la ventilación y no retenga olores.
  • Dieta rica en antioxidantes (frutas, verduras, setas) para apoyar las defensas antioxidantes sistémicas.
  • Evitar la exposición solar excesiva y la contaminación, que aceleran el estrés oxidativo cutáneo.
  • Buen descanso, ya que la privación de sueño aumenta el estrés oxidativo y reduce la melatonina, un antioxidante endógeno.

Lo que la ciencia NO dice

No es un problema de higiene

Uno de los mitos más dañinos es asociar el “olor a viejo” con falta de higiene. El 2-nonenal se produce en la piel y no se elimina completamente con el lavado convencional porque es un proceso bioquímico continuo, no acumulación de suciedad. Una persona mayor puede ducharse impecablemente y seguir teniendo este olor característico.

No es necesariamente desagradable

Como mostró el estudio de Mitro, la percepción de que el olor de los mayores es “malo” puede ser más un constructo cultural que una realidad sensorial. En sociedades con mayor respeto por los ancianos, este olor podría percibirse de forma completamente diferente —o simplemente no percibirse como problema.

No afecta a todos por igual

La variabilidad individual es enorme. Muchas personas llegan a los 70 u 80 años sin producir cantidades significativas de 2-nonenal. Los factores que determinan quién lo desarrolla y quién no siguen sin estar claros.

Los productos milagro no tienen milagros detrás

El mercado japonés de productos anti-kareishū mueve millones de euros, pero la evidencia independiente sobre su eficacia es escasa. Que un tanino neutralice aldehídos en un tubo de ensayo no garantiza que un jabón con ese tanino elimine el olor en condiciones reales de uso diario.


Conclusión

El “olor a viejo” es un fenómeno biológico real con una base bioquímica bien caracterizada: la oxidación de ácidos grasos cutáneos que produce 2-nonenal a partir de los 40 años. Sin embargo, la ciencia también nos dice que:

  1. No es inevitable: la mitad de las personas mayores apenas lo producen.
  2. No es especialmente desagradable: los estudios de percepción sugieren que es menos intenso que el olor de personas más jóvenes.
  3. Puede ser más estigma que problema real: nuestra incomodidad puede decir más sobre nuestros prejuicios hacia el envejecimiento que sobre el olor en sí.

Las intervenciones preventivas tienen plausibilidad biológica pero carecen de evidencia clínica robusta. Los antioxidantes orales y tópicos, los jabones con tanino de caqui y las medidas generales de estilo de vida saludable pueden ayudar, pero no disponemos de ensayos clínicos de calidad que lo demuestren específicamente para este outcome.

Quizás la intervención más importante no sea química sino cultural: normalizar que el cuerpo cambia con la edad y que esos cambios no nos hacen menos dignos ni menos limpios. El 2-nonenal es, al fin y al cabo, solo otra molécula en el largo inventario de transformaciones que experimentamos a lo largo de la vida.


Bibliografía

  1. Haze S, Gozu Y, Nakamura S, et al. “2-Nonenal newly found in human body odor tends to increase with aging.” J Invest Dermatol. 2001;116(4):520-524. PubMed
  2. Mitro S, Gordon AR, Olsson MJ, Lundström JN. “The smell of age: perception and discrimination of body odors of different ages.” PLoS ONE. 2012;7(5):e38110. PubMed
  3. Wakita C, Maeshima T, Yazaki K, et al. “Lipid Peroxidation Generates Body Odor Component trans-2-Nonenal Covalently Bound to Protein in Vivo.” J Biol Chem. 2010;285(21):15302-15313. PubMed
  4. Hanayama M, Mori K, Ishimoto T, et al. “Effects of an ergothioneine-rich Pleurotus sp. on skin moisturizing functions and facial conditions: a randomized, double-blind, placebo-controlled trial.” Front Med. 2024;11:1396783. Frontiers
  5. Lee HW, Ju IG, Lee YS, et al. “Eggplant Phenolamides: 2-Nonenal Scavenging and Skin Protection Against Aging Odor.” Molecules. 2025;30(10):2129. MDPI
  6. Apparoo Y, Phan CW, Kuppusamy UR, Sabaratnam V. “Ergothioneine and its prospects as an anti-ageing compound.” Exp Gerontol. 2022;170:111982. ScienceDirect
  7. Wang R, Shi X, Li K, et al. “Activity and potential mechanisms of action of persimmon tannins according to their structures: A review.” Int J Biol Macromol. 2023;242(Pt 3):125120. PubMed

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Dr. Ricardo Villanueva Garcia

Llevar una vida sana es importante para vivir bien y con felicidad. Alimentarse correctamente, practicar alguna actividad física y mental, tener amistades desarrollar actividades sociales, no estresarse y dormir de 8 a 9 horas diarias. Es todo el "secreto" para vivir más y mejor.
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