La melatonina es una de las pocas ayudas para el sueño con evidencia científica razonable, pero su eficacia depende enormemente de para qué se use. La evidencia respalda claramente su uso en jet lag (especialmente viajes hacia el este cruzando ≥5 husos horarios), en el síndrome de fase retrasada del sueño (adolescentes noctámbulos que no consiguen dormirse a hora razonable), y en trastornos del sueño asociados a autismo y otros trastornos del neurodesarrollo. Para el insomnio común en adultos, la evidencia es más modesta: funciona, pero con tamaños de efecto pequeños. Lo que la ciencia no respalda es su uso como “pastilla mágica para dormir mejor” sin indicación clara, como antioxidante general, ni como potenciador inmunitario. La seguridad a corto plazo es buena, pero hay interacciones relevantes con anticoagulantes y fármacos metabolizados por CYP1A2. El momento de administración es crítico: tomada a deshora, puede empeorar el problema.
El suplemento que todo el mundo toma pero pocos entienden
Si hay un suplemento que ha pasado de nicho a ubicuo en dos décadas, ese es la melatonina. En Estados Unidos, donde se vende sin receta como suplemento dietético, su consumo se ha quintuplicado desde 2018. En España y Europa, donde técnicamente requiere prescripción, su acceso tampoco es difícil. La promesa suena irresistible: una hormona “natural” que el propio cuerpo produce, sin los riesgos de los somníferos tradicionales.
Pero la melatonina no es un somnífero convencional. Es lo que los cronobiólogos llaman un zeitgeber —un “dador de tiempo”— que ayuda a sincronizar el reloj biológico interno con el mundo exterior. Y esa distinción es crucial: la melatonina no “tumba” como una benzodiacepina, sino que señaliza al cerebro que es hora de dormir. Esto explica por qué funciona extraordinariamente bien para algunos problemas y decepciona en otros.
Vamos a separar las indicaciones con respaldo científico sólido de aquellas donde el marketing ha corrido mucho más rápido que la evidencia.
Indicaciones con evidencia sólida
Jet lag: la indicación mejor documentada
La revisión Cochrane sobre melatonina y jet lag —el estándar oro de las síntesis de evidencia— llegó a una conclusión inusualmente rotunda: “La melatonina es extraordinariamente efectiva para prevenir o reducir el jet lag, y el uso ocasional a corto plazo parece seguro”. Nueve de diez ensayos incluidos encontraron beneficio.
Los datos son contundentes:
- NNT de 2: solo dos personas necesitan tomar melatonina para que una se beneficie claramente. Es un número excelente para cualquier intervención.
- Eficaz a partir de 5 husos horarios, con mayor beneficio cuantos más se crucen.
- Mejor para vuelos hacia el este (que retrasan el reloj interno) que hacia el oeste.
- Dosis de 0,5 a 5 mg igualmente eficaces para reducir el jet lag, aunque las personas se duermen más rápido y duermen mejor con 5 mg que con 0,5 mg.
- Dosis superiores a 5 mg no aportan beneficio adicional.
- La formulación de liberación inmediata funciona mejor que la liberación prolongada; parece que un pico breve de melatonina es más efectivo que niveles mantenidos.
El momento de administración es crítico: entre las 22h y medianoche, hora local del destino, durante los primeros días. Tomada en otro momento —por ejemplo, temprano en el día—, puede empeorar la adaptación.
Síndrome de fase retrasada del sueño (SFRS)
El adolescente que no consigue dormirse antes de las 2 de la madrugada, que arrastra sueño crónico en clase y solo “funciona” los fines de semana durmiendo hasta el mediodía, probablemente sufre síndrome de fase retrasada del sueño. No es vagancia ni mala higiene del sueño: es un desajuste del reloj biológico interno.
La evidencia aquí es robusta, especialmente en niños y adolescentes:
- Un metaanálisis de 19 ensayos controlados con 841 niños y adolescentes con SFRS mostró que la melatonina adelanta la hora de conciliación del sueño entre 22 y 60 minutos, sin efectos adversos relevantes.
- Un ensayo aleatorizado de 2018 demostró que dosis bajas (0,5 mg) son tan efectivas como dosis más altas cuando se combinan con intervención conductual (acostarse a hora fija).
- Estudios de seguimiento a largo plazo (hasta 10 años) en niños no han encontrado efectos adversos sobre el desarrollo puberal ni la salud mental.
El momento de administración es incluso más importante aquí que en el jet lag: 3-5 horas antes de la hora deseada de acostarse —no justo antes de meterse en la cama—. Tomada demasiado tarde, solo actúa como sedante leve sin corregir el ritmo circadiano.
Trastornos del sueño en autismo y otros trastornos del neurodesarrollo
Aquí la melatonina ocupa un lugar privilegiado: es considerada tratamiento de primera línea por la International Pediatric Sleep Association (IPSA) para el insomnio en niños con trastorno del espectro autista (TEA).
¿Por qué funciona tan bien en esta población? Varios estudios sugieren que muchos niños con TEA tienen una síntesis endógena de melatonina deficiente, probablemente por alteraciones en la enzima ASMT que convierte serotonina en melatonina. La suplementación estaría, literalmente, corrigiendo un déficit.
Los datos:
- En un ensayo de 52 semanas con melatonina de liberación prolongada, los niños con TEA ganaron 57 minutos más de sueño nocturno frente a solo 9 minutos con placebo.
- Las mejoras no se limitan al sueño: estudios reportan mejoría en comportamiento diurno, irritabilidad y funcionamiento escolar.
- La adherencia a largo plazo es alta (mediana >88 meses en un estudio), y solo el 14% abandona por falta de eficacia.
- Los efectos secundarios leves (cefalea, somnolencia matutina) ocurren en aproximadamente el 14% de los niños.
Indicaciones con evidencia moderada
Insomnio en adultos (general)
Aquí el panorama se vuelve más gris. Un metaanálisis de 23 ensayos clínicos encontró que la melatonina mejora la calidad del sueño medida por el Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI), con una diferencia media de -1,24 puntos. Estadísticamente significativo, sí, pero clínicamente modesto.
Un metaanálisis más reciente centrado en dosis y timing encontró que:
- La melatonina reduce la latencia de sueño (tiempo en quedarse dormido) de forma gradual hasta una dosis de 4 mg/día.
- El efecto es mayor en personas con insomnio diagnosticado que en voluntarios sanos.
- El momento de administración importa: 3 horas antes de acostarse parece óptimo, no 30 minutos antes como muchos hacen.
La conclusión para insomnio común: la melatonina funciona, pero no es un sedante potente. Su principal ventaja sobre las benzodiacepinas y los “hipnóticos Z” (zolpidem, zopiclona) es su perfil de seguridad muy favorable, especialmente en ancianos, donde los hipnóticos clásicos se asocian a caídas, fracturas, deterioro cognitivo y dependencia.
Insomnio en ancianos
Un área donde la melatonina tiene un papel interesante, no tanto por su potencia como por la comparación con las alternativas. Las benzodiacepinas en mayores de 65 años son problemáticas: reducen la latencia de sueño apenas 4 minutos, la eficacia desaparece tras 4 semanas, y los riesgos de caídas, delirium y dependencia son sustanciales.
Frente a este panorama, la melatonina emerge como una opción más segura, aunque no necesariamente más eficaz. Un estudio reciente con dosis altas (40-200 mg diarios) en ancianos con comorbilidades no encontró efectos adversos clínicamente relevantes tras seguimiento prolongado, lo que sugiere un margen de seguridad amplio incluso en dosis suprafisiológicas.
Trastornos del sueño en Parkinson
Una revisión sistemática de 2025 encontró que la melatonina de liberación inmediata, durante 4 semanas, mejora la calidad del sueño medida por PSQI en pacientes con Parkinson, con una reducción modesta de la somnolencia diurna. Los datos son prometedores pero limitados (solo 5 ensayos, 206 participantes en total).
Lo que la ciencia NO dice (o no respalda)
“Tomarse melatonina para dormir mejor” sin indicación específica
Este es el uso más extendido y, paradójicamente, el menos respaldado. La melatonina no es un hipnótico convencional. Tomada por alguien sin alteración del ritmo circadiano ni insomnio significativo, sus efectos son marginales.
Un ensayo N-of-1 (donde cada participante sirve como su propio control) comparando 0,5 mg, 3 mg y placebo encontró heterogeneidad enorme en la respuesta: algunas personas respondían claramente a una dosis, otras a otra, y muchas a ninguna. Esto sugiere que la melatonina no es una solución universal, sino una herramienta para problemas específicos.
Melatonina como antioxidante/antiaging
Los estudios in vitro y en roedores muestran propiedades antioxidantes de la melatonina. De ahí a recomendar suplementación como estrategia antienvejecimiento hay un salto enorme que la evidencia clínica no justifica. No hay ensayos controlados que demuestren que tomar melatonina prolongue la vida o retrase el envejecimiento en humanos.
Melatonina para mejorar la cognición en personas sanas
Un metaanálisis de 2025 analizó el efecto de melatonina sobre la función cognitiva en adultos con deterioro cognitivo previo (deterioro cognitivo leve o demencia). Los resultados fueron mixtos y los efectos pequeños. En personas cognitivamente sanas, no hay evidencia que justifique su uso.
Melatonina como “refuerzo inmunitario”
La melatonina tiene efectos sobre el sistema inmunitario documentados en laboratorio. Esto, de hecho, es una advertencia más que un beneficio: en personas con enfermedades autoinmunes o que toman inmunosupresores, la activación inmunitaria podría ser contraproducente. No hay evidencia clínica de que la suplementación prevenga infecciones en personas sanas.
Trabajo por turnos
Sorprendentemente, la evidencia para trabajadores nocturnos es débil. A diferencia del jet lag (exposición puntual), el trabajo por turnos implica una disrupción crónica y variable del ritmo circadiano que la melatonina no parece resolver de forma consistente.
Seguridad y efectos adversos
La melatonina tiene un perfil de seguridad favorable, especialmente comparada con hipnóticos clásicos:
- Sin potencial de abuso ni dependencia.
- Sin síndrome de abstinencia al interrumpir el tratamiento.
- Efectos adversos leves y transitorios: cefalea, somnolencia diurna residual, mareo, náuseas, sueños vívidos.
- Un metaanálisis no encontró diferencias significativas en efectos adversos entre melatonina y placebo.
Sin embargo, hay poblaciones y situaciones que requieren precaución:
Interacciones farmacológicas relevantes:
- Anticoagulantes (warfarina): la melatonina puede potenciar el efecto anticoagulante. Monitorizar INR.
- Inhibidores de CYP1A2: fluvoxamina, ciprofloxacino, cimetidina pueden multiplicar los niveles de melatonina hasta 12 veces.
- Fármacos sedantes: efecto aditivo con benzodiacepinas, opioides, antihistamínicos.
- Cafeína: bloquea la metabolización de melatonina, aumentando sus niveles.
Poblaciones especiales:
- Epilepsia: algunos informes de casos sugieren posible efecto proconvulsivante, aunque la evidencia es contradictoria. Precaución.
- Enfermedad hepática: la melatonina se metaboliza en el hígado. Ajustar dosis o evitar.
- Embarazo y lactancia: datos insuficientes. Se evita por precaución, no por evidencia de daño.
- Enfermedades autoinmunes: teóricamente podría activar el sistema inmunitario. Precaución.
- Ancianos: la eliminación es más lenta; riesgo de somnolencia residual. Empezar con dosis bajas.
El problema de la regulación (o falta de ella):
En Estados Unidos, la melatonina se comercializa como suplemento dietético sin supervisión de la FDA. Estudios que analizaron productos comerciales encontraron que el contenido real variaba entre el 83% y el 478% de lo declarado en la etiqueta. Algunos contenían serotonina como contaminante. En Europa, al requerir prescripción, la calidad farmacéutica está más controlada.
Dosis y momento de administración: la clave olvidada
Quizá el error más común con la melatonina es tomarla justo antes de acostarse, como un somnífero. Pero su mecanismo de acción es cronobiológico, no sedante:
| Indicación | Dosis sugerida | Momento de administración |
|---|---|---|
| Jet lag | 0,5-5 mg | 22-00h hora local destino |
| SFRS en niños/adolescentes | 0,5-3 mg | 3-5 horas antes de hora deseada de sueño |
| Insomnio en TEA | 1-5 mg (hasta 10 mg) | 30-60 min antes de acostarse |
| Insomnio en adultos | 1-4 mg | 2-3 horas antes de acostarse |
Formulación: la liberación inmediata parece preferible para jet lag y SFRS (efecto cronobiológico). La liberación prolongada puede ser útil para mantener el sueño en ancianos o personas con despertares nocturnos.
Más no es mejor: dosis superiores a 5 mg no aportan beneficio adicional y pueden saturar los receptores.
Conclusión
La melatonina es una herramienta útil cuando se usa correctamente, pero no es la solución universal que el marketing sugiere. La evidencia es clara para jet lag (especialmente viajes largos hacia el este), síndrome de fase retrasada del sueño (el adolescente noctámbulo crónico), y trastornos del sueño en autismo. Para el insomnio común en adultos funciona, pero con efectos modestos —su ventaja principal es la seguridad comparada con los hipnóticos clásicos, no la potencia.
Lo que NO respalda la evidencia: tomar melatonina “para dormir mejor” sin un problema específico, como antioxidante general, para “reforzar el sistema inmune”, o como estrategia antiaging.
Si decides probarla, recuerda: el momento de administración es tan importante como la dosis. Y en España, aunque accesible, sigue siendo un medicamento que merece una conversación con tu médico, especialmente si tomas anticoagulantes o tienes enfermedad hepática.
Bibliografía
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